Cómo evitar el daño reputacional en las empresas

Vivimos en un mundo en el que estamos todos conectados. La democratización en el acceso a Internet y las nuevas tecnologías ha hecho que podamos enterarnos de cualquier noticia prácticamente al momento de que ocurra, independientemente de donde se produzca. Esto, lógicamente tiene muchísimas ventajas, pero también conlleva una serie de desventajas o factores no tan beneficiosos. Desde el punto de vista de los negocios, el principal es el daño reputacional que se puede ocasionar en una empresa a raíz de noticias que se publiquen acerca de ella, opiniones de usuarios vertidas en Internet, etc.

¿Qué es el daño reputacional?

A grandes rasgos, lo podemos definir como todo aquello que afecta a la imagen pública de una empresa, o de alguno de sus trabajadores (normalmente directivos), que puede poner en jaque la imagen y reputación de toda la organización. Algunos riesgos reputacionales no se hacen evidentes hasta que no es demasiado tarde, de ahí la importancia de actuar cuanto antes.

El daño reputacional que se puede producir a una empresa irá, en gran medida, definido por la capacidad que tengan los directivos afectados en responder a las críticas de forma pública. Para evitar que las situaciones de daño reputacional de directivos puedan afectar gravemente a la empresa, y antes de que vayan a más, se pueden tener en consideración una serie de factores.

Asumir la responsabilidad

Es un paso importante a la hora de evitar el daño reputacional. El directivo no siempre va a estar respaldado por la empresa, ni siempre van a coincidir en intereses, por lo que se debe asumir la responsabilidad de las acciones cometidas, pues si la investigación continúa y se descubre que se ha proporcionado información falsa o mentiras, se puede incluso incurrir en delito grave.

Contar con toda la información y asesoramiento posible

En los casos de los directivos de grandes corporaciones que asumen responsabilidades altas, se recomienda que reciba asesoramiento por parte de empresas de seguros, con pólizas especiales para administradores y directivos. En algunos casos, serán las propias empresas las que se encarguen de estos trámites por los directivos.

Negociación desde el momento en el que se entra en la empresa

Los directivos no tienen ningún derecho legal a indemnizaciones en los casos en los que se producen daños reputacionales, aunque sea una creencia popular muy extendida. Las empresas no tienen porqué disponer de soluciones para sus directivos en estos casos, aunque puedan hacerlo. Lo ideal es que, cualquier directivo que vaya a entrar en una empresa a asumir grandes responsabilidades, negocie en su contrato de trabajo un seguro o indemnización que cubra este tipo de situaciones, dado que si se terminan produciendo, el principal afectado será él, con lo que ello conlleva (imagen pública, desconfianza, etc.)